Vinos DO Ribeira Sacra

Después de relataros las maravillas del entorno que supone la Ribeira Sacra, con los ríos Miño y Sil dando un microclima característico a las cepas, toca hablaros un poquillo de sus vinos, que al igual que su entorno, son maravillosos.

Adega Domino do Bibei

Esta bodega hace varios vinos, pero los más comerciales son Lalama y Lapola. Provienen de cepas bien cuidadas, de variedades autóctonas de la zona, alguna ya casi recuperada del olvido, y vinificados con todo el cariño y “savoir faire” que solo el grupo de personas que conforma Dominio do Bibei sabe darle.

Lalama: un cupage basado en mencía, y acompañado de un pequeño porcentaje de garnacha y mouratón. Tiene una buena crianza en barrica de roble francés, pero no le da fuertes aromas a madera, todo lo contrario, se mantiene la fruta roja madura a flor de piel. Vale la pena probrarlo alguna vez.

Lapola: otro fantástico vino blanco a tener siempre en casa para las grandes ocasiones. Es un cupage basado en godello, y mejorado (si cabe) con albariño y doña blanca. La fermentación y crianza en sus lías la ha realizado en madera y huevos de cemento. Suave, aterciopelado, fresco, frutal, floral… de hecho, su aroma me recordó a la chuchería de plátano… David me miró raro cuando se lo dige…. No tengo más palabras, simplemente alucinante.

Para el gran público pueden parecer vinos no demasiado baratos, unos 18 euros la botella cada uno de ellos. Para mí no tienen precio.

Adega Cachín

Cachín comercializa sus vinos bajo la marca Peza do Rei. Y dispone de 3 vinazos.

Godello: un gran vino blanco, fresco, sin crianza, suave pero con cuerpo, aromático. Lo podeis maridar con lo que queráis, siempre que no sea un plato demasiado fuerte. O bien, para aperitivo podréis disfrutar de un gran vino.

Mencía joven: fruta roja en toda su expresión, con un tanino maduro muy suave. Para ser un vino joven lo podemos degustar con un entrecot asesino de 250 gr que puede con él y mucho más.

Mencía crianza: un paso más. Darle a la mencía un toque de crianza no es nada fácil, y Cachín lo ha conseguido, ya que el vino sigue teniendo esos aromas a frutos rojos del bosque muy maduros, y el sutil buqué procedente de la madera se queda en segundo plano dando redondez al vino.

Respecto al precio, me perdonaréis pero no sé exactamente lo que vale, ya que los que compramos los pagamos junto con la comida del restaurante. Pero creo que pueden rondar entre los 5 euros el godello y el mencía joven, y unos 7 u 8 euros el crianza.

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