Honoro Vera Garnacha 2012 – Solomillo de cerdo con reducción de PX

No solo de vino vive el hombre, también existe la cerveza (artesana por supuesto), los destilados, y la comida. Desde hace un tiempo a esta parte ya no considero la comida como un mero mecanismo para alimentarme sino como otro de los placeres que la tierra nos da. Sí, ya lo sé, entre semana es difícil preparar cosas interesantes, y no nos queda más remedio que comer lo que sea para poder sobrevivir, pero para eso están los fines de semana, para investigar, probar nuevas recetas, meterse en la cocina y dejarla patas arriba, y sin saber cómo, va y sale un plato interesante.

Pues bien, esta vez tenía unos trozos de solomillo de cerdo en el congelador que tenía que gastar, así que me puse a buscar por Internet, y encontré una receta de solomillo de cerdo con salsa de Pedro Ximénez y pasas. Pero claro, lo tenía todo en casa, excepto el Pedro Ximénez, ya lo sé, no tengo perdón por no tener una de esas maravillas en casa, como dijo Billy Wilder, nadie es perfecto. Así que me fui a buscar una botellita de Pedro Ximénez a “Verema i Collita”, en la plaza Joanic. Allí me dieron un PX de Bodegas Rey Fernando de Castilla DO Jerez. No diré que son los mejores PX que existen, ya que los de Montilla-Moriles me podrían insultar bastante…. Y bueno ya que estaba allí (no puedo ir a esta bodega yo solo, me pierdo en medio de tanto vino, y siempre salgo cargado…) le pedí algún vino tinto interesante. Me ofrecía un Cabernet Sauvignon del Penedès, pero yo y el Cabernet Sauvignon no nos llevamos nada bien, así que le pedí otra cosa. Y me sacó el Honoro Vera Garnacha 2012 DO Calatayud, el vino que se sirvió en la cena oficial antes de la Gala de los Óscar de este año. Así que me lo llevé para casa, y me puse a hacer lo que prometía ser un magnífico plato para la comida del sábado. Os hago un poco de resumen de los pasos a seguir, aunque si lo queréis reproducir, mejor buscad la receta original ya que de esto hace ya algunos días y es posible que me salte algo.

Para empezar cogemos una sartén, con un poco de aceite de oliva virgen extra, y marcamos los solomillos. Solo marcaditos, que no se frían, y una vez retirados de la sartén, echamos medio vaso de Pedro Ximénez en esa misma sartén, removiendo bien para que atrape los restos que han podido quedar del marcaje del solomillo. Unos 3 minutos al fuego, y retiramos. Mientras tanto, en otra sartén habremos puesto a dorar una cebolla cortada en juliana, y una vez que está doradita se le echa una cucharadita de harina de trigo para espesar la futura salsa, removiendo de vez en cuando para que no haya grumos ni se queme la harina. Y al cabo de un par de minutos echamos el PX que tenemos en la otra sartén. Se remueve un poco y se le echa un vaso de caldo de pollo (yo lo hice con Avecrem, ya he dicho que nadie es perfecto). Lo vamos removiendo, le echamos las pasas que han estado previamente en remojo unos minutillos, y añadimos los trozos de solomillo. Y lo dejamos que vaya haciendo chup-chup unos 15-20 minutos hasta que la salsa coja la consistencia deseada. Tendremos que ir removiendo de vez en cuando, ya que si no se nos puede quemar la salsa, que iremos probando y rectificando de sal a nuestro gusto y criterio. Así de fácil, ya tenemos un solomillo de cerdo con salsa de PX y uvas pasas. Ahora vamos a lo interesante, el Honoro Vera.

Obviamente no quiero aburrir con una cata exhaustiva, pero para que os hagáis una idea de lo que es este vino:

Fase visual

Se trata de un vino tinto limpio y brillante, de color cereza picota de intensidad media/alta, con matices violáceos, cardenalicios, y una lágrima gruesa y de caída lenta.

Fase olfativa

En una primera impresión nos ofrece aromas limpios y francos que nos recuerdan a frutas rojas, como la frambuesa, o la cereza, con un sutil toque balsámico, como de eucalipto.

En una segunda impresión se acentúan las notas de frambuesa, y aparece un fondo suavemente especiado que nos recuerda a clavo y pimienta negra, pero muy sutil. También aparecen notas de sotobosque con el toque balsámico.

Fase gustativa

La entrada en boca de este vino es potente, golosa, y agradable. Y ya en el paso por boca se observa que tiene una buena acidez, un tanino fino muy maduro y un buen grado de alcohol pero muy bien integrado con el resto de los sabores, dando un vino redondo, de un cuerpo medio/alto, completo, sin aristas, y con una complejidad que difícilmente se puede encontrar en los vinos jóvenes. En los aromas retronasales nos sorprende una explosión de frutas rojas salvajes, sobre todo destacable la frambuesa, que hacen, junto con un final largo y persistente, que tengas ganas de volver a probar otro sorbo de este vino.

Maridajes

En este punto de la cata, creo que llegué a pensar que un solomillo de cerdo con salsa de Pedro Ximénez y pasas no era el plato más adecuado para acompañar a este vino. Nada más lejos de la realidad. Se podría pensar que un plato como éste, con esa salsa de aromas y sabores complejos y dulces necesitaría un vino un poco más especiado, con una cierta crianza en roble americano. Bien es cierto que la carne del solomillo es bastante suave y con los vinos jóvenes y afrutados marida extraordinariamente bien, pero la salsa no me convencía. Pues la realidad me sorprendió, ya que la acidez y el alcohol del vino ayudaron a limpiar la boca de la salsa que me salió bastante consistente y gelatinosa, y el toque dulce de la salsa potenció los aromas a frutas silvestres del vino, haciendo del conjunto del plato y el vino una experiencia maravillosa.

Igual un maridaje más clásico hubiera sido unos raviolli frescos rellenos de Gorgonzola y cebolla caramelizada con una salsa suave de champiñones y crema de leche, no sé, se tendría que probar.

Y ya no os entretengo más, que seguramente os moriréis de ganas de meteros en la cocina, solo un consejo, cuando compréis un solomillo de cerdo, gastadlo todo, no lo congeléis, pierde bastante.

En la fotico podéis ver cual fue el resultado del experimento. Por cierto, esta maravilla de vino solo cuesta 5,5 €, así que no tenéis excusa para probarlo.

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