DO Jerez-Xérèz-Sherry Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda (2013)

Para todo musulmán es obligatorio hacer al menos una vez en la vida una peregrinación a La Meca. En el mundo del vino también existe una Meca, de peregrinación obligatoria para todo aquel que sienta cierta admiración por el vino. Se trata del triángulo de Jerez, formado por los pueblos de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda. Son los 3 pueblos donde se puede envejecer los vinos adheridos a la Denominación de Origen Jerez-Xérèz-Sherry-Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Una DO, que a parte de estos maravillosos vinos, regula también el Vinagre de Jerez y el envejecimiento del Brandy de Jerez, vamos, que el consejo regulador de la DO no se aburre con tantos productos y tan maravillosos.

A partir de esta introducción ya os podréis hacer una idea de las ganas que tenía yo de ir para allá. Pero siempre que planteaba algún viaje con mi hermano, tenía que ser en verano, y claro, en verano nos daba miedo ir a Andalucía, por el calor y esas cosas. Pero este año ha coincidido que Sergio está en el paro, y yo necesitaba unos días de vacaciones para olvidarme un poco del curro, y como me debían días del año pasado, pues intenté convencer a mi hermano para ver si hacíamos una pequeña excursión a Jerez después de Semana Santa. La verdad es que no me costó mucho convencerlo. Lo intenté también con mi primo Juan, pero él es más duro de pelar…

Así que nada, Sergio se encargó de todo, yo solo le di algunas directivas, como las de plantar el campamento base en El Puerto de Santa María, y algunas que otras bodegas que me gustaría visitar. Él se encargó de todo lo demás. Y llegó el día, metimos las maletas en el coche, llenamos el depósito, y carretera y manta como se dice en Castellón. Unos 850 kms más tarde, estábamos entrando en El Puerto de Santa María buscando los apartamentos “La Casa de los Leones”. De un tiempo a esta parte preferimos alquilar apartamento antes que hotel, ya que así tenemos cocina para hacernos los desayunos, comidas, cenas, etc, etc… Vale, de acuerdo, para ahorrar un poco… Y es que de esta manera tenemos más dinero para comprar vino.

Este es el apartamento donde nos alojamos, a qué mola mucho? Era una delicia estar en este sitio tan guapo.

Paseo por El Puerto de Santa María:

La primera noche que llegamos allí no teníamos nada en la nevera, así que nos fuimos a cenar fuera. Lo primero que hicimos fue tomarnos un fino en el bar de los apartamentos, para tener una primera toma de contacto con la cultura del lugar. Y seguimos la ruta por los distintos bares del Puerto (a partir de ahora al Puerto de Santa María lo voy a llamar así, creo que después de estos días ya hay confianza para llamarlo por su diminutivo). Y acabamos en un restaurante que se llama la Andana. Pedimos unas cuantas tapitas, y un vino blanco de la zona, aunque no de la DO de Jerez, ya que para cenar queríamos un vino tranquilo, así que pedimos el Gadir de Osborne, VT Cádiz. Muy aromático, floral, fresco… una buena elección sin lugar a dudas. Y para después de cenar, nos pedimos una copa de Brandy… El camarero nos quería poner Terry o Soberano, o algo así… como nos hubieran puesto eso hubiéramos tenido un pequeño problema, menos mal que muy amablemente le dije que queríamos algo diferente. Al final nos tomamos una copa de Cardenal Mendoza, que no es gran cosa, pero bueno, parece un poco mejor que el otro que nos querían poner. Por cierto, creo que no me sentó muy bien el copazo que nos pusieron, al día siguiente no estaba muy “fino”…. No os preocupéis, no empezaré con el juego de palabras…

El aperitivo antes de cenar:

El Restaurante La Andana:

La cena. Albóndigas con tomate, boquerones rellenos de salmón, riñoncitos con reducción de fino:

Pues bien, así empezó nuestra aventura Jerezana, y ya al día siguiente ya nos tocó levantarnos pronto para empezar las visitas a bodegas. En total pudimos visitar 10 bodegas del marco de Jerez, y teníamos apalabrada otra de vinos tranquilos de la VT Cádiz, pero anularon la visita porque la lluvia de la noche anterior dejó impracticable el camino hacia la bodega, aunque nosotros sin saberlo nos plantamos en la puerta, y al ver que estaba cerrada, llamamos y nos dijeron que habían cancelado la visita. Al menos, en el caminito de tierra hacía la bodega pudimos ver un par de perdices sueltas, pululando en medio de las viñas, una bonita imagen. En la sección de bodegas, os relato la visita y alguna anécdota de las bodegas que pudimos visitar.

Algunas fotos de bodegas:

Por lo demás, aunque nos quedamos en El Puerto, estuvimos casi más tiempo en Jerez que en el mismo Puerto, ya que casi todas las bodegas se concentran en Jerez, pero como pueblecillo yo diría que tiene más encanto El Puerto, es más pequeño, tiene el mar al lado, etc, etc… aunque para gustos colores. Y no os vayáis a creer, no todo fueron bodegas ni bares, también hicimos alguna que otra vista cultural, como la iglesia del Puerto, que para lo pequeño que es el pueblo, la iglesia es bastante grande y muy bonita. Intentamos ir al yacimiento fenicio del Castillo de Doña Blanca, donde hay un lagar donde los fenicios fermentaban y guardaban su vino, pero por cuestión de horarios no lo pudimos visitar, ya que solo estaba abierto por las mañanas, y claro, nosotros por las mañanas teníamos mejores cosas que hacer, como por ejemplo visitar bodegas y beber vino de Jerez. Nos quedó pendiente este yacimiento, el Coto de Doñana, y alguna que otra cosilla más, pero como no hay mal que por bien no venga, ya tenemos excusa para volver otro año.

Catedral de Jerez:

En resumen, una excursión muy recomendable, eso sí, si no soportáis muy bien el calor, mejor no vayáis en verano, ya que nos comentaron que la temperatura media puede rondar los 40 grados… Espero que os guste el relato de las visitas a las bodegas, donde intentaré explicar brevemente las excelencias del vino de Jerez, y los diferentes tipos de vino que se elaboran en las diferentes bodegas.

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