Bodegas del Marco de Jerez

El sur de la península es digno de visitar, por sus monumentos, su cultura, su música, su gente, sus tapas, y obviamente… sus vinos…. En el caso que nos interesa, sobre todo sus vinos y sus bodegas…, y claro, tenemos que hablar del Marco de Jerez.

La Denominación de Origen de Jerez es la más antigua de todas las del estado español (se empezó a regular allá por el año 1933…, casi nada…) y no es de extrañar, ya que son los vinos españoles más conocidos y consumidos en el mundo, sobre todo por los países anglosajones. Y es que cuenta la leyenda, que los vinos de Jerez que conocemos hoy en día fueron “inventados” por piratas ingleses, con sus barcos, sus robos de barricas, sus largos viajes en alta mar, con la humedad, el salitre, Sir Francis Drake… Todos estos elementos son los que caracterizaban a aquellos vinos tan adorados por los nobles ingleses (incluso Shakespeare elogia los vinos de Jerez en su obra Enrique IV), y que todavía son la base de los modernos (o viejos) vinos de Jerez.

Bien es cierto que los vinos de Jerez o enamoran o no gustan en absoluto. Son vinos especiales, fortificados (con alcohol añadido), en los que la vinificación tal y como la conocemos hoy en día pasa a un segundo plano anteponiéndose la crianza en bodegas inmensas (por algo llamadas catedrales), por el método de crianza biológica mezclada a veces con oxidativa (más adelante igual explico estos conceptos) en barricas viejísimas formando soleras y criaderas para homogeneizar el vino, para que cada vez que se compra una botella de fino, amontillado, oloroso, etc, etc… sea lo más parecido posible año tras año… Buf, me estoy poniendo melancólico y tengo ganas de ponerme una copita de fino bien fresquito, pero aun es pronto…

No me quiero enrollar en la historia de estos caldos, para eso ya está la web del consejo regulador (http://www.sherry.org/) donde podréis encontrar una explicación más exacta de la historia de dichos vinos, el por qué del nombre de la denominación (Denominación de Origen Jerez-Xérèz-Sherry-Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda), ya que quizás sea la denominación de origen con el nombre más largo del mundo, la crianza biológica en soleras y criaderas, etc, etc… Es curiosa para echarle un vistazo y entender un poco más estas maravillas.

Ahora que ya sabemos la teoría, vamos a hacer un poco de práctica, que realmente es lo más interesante. Y es que es lo que yo digo, podrás estudiar muchos libros sobre vino, pero cuando más aprenderás es visitando las distintas zonas donde se hace vino, conociendo su clima, su gente, y sobre todo probando sus vinos en las mismas bodegas. Y dejémonos de tantos libros… bueno, quizá alguno hay que leer… Así que os voy a presentar algunas bodegas del Marco de Jerez, las cuales tuvimos la suerte de visitar mi hermano Sergio y el menda que escribe.

A estas alturas que ya habréis mirado la web del consejo regulador, ya sabréis que un vino puede tener el sello de la DO de Jerez siempre que sea envejecido en las ciudades de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, y Sanlúcar de Barrameda. Pues a partir de aquí ya os digo que la mayoría de las bodegas están en Jerez, después en Sanlúcar y por último en El Puerto (es el pueblo más pequeño de los 3, pero también el que tiene más encanto…). Así que empezaremos por la primera bodega que visitamos.

Díez-Mérito (http://www.diezmerito.com/)

En pleno centro de Jerez se erige una casa señorial rodeada de un jardín y unas verjas con las puntas doradas. Solo de fuera, ya te da una idea de que lo que contiene no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados. Entramos por la puerta de visitas, y nos recibe una señorita que será nuestra guía por esta primera bodega. Una vez que se cruza dicha puerta solo vemos barricas viejas pintadas de negro, columnas, arcos de piedra, arena en el suelo de la bodega, techos altos, un patio precioso con un pozo en medio, etc, etc…

Y es que en estas catedrales del vino, todo tiene su por qué. Si habéis visitado alguna bodega de vino, el suelo suele ser de hormigón, o baldosas, etc, etc…, en Jerez se le pone esta arena, llamada “albero” y que es la misma arena que se le echa a los ruedos de las plazas de toros, ya que para poder criar estos vinos es absolutamente necesaria la humedad, y todo el mundo sabemos que en Andalucía en verano, pues hace un poco de calor… así que, si aprieta el calor, se riega el albero de la bodega, y así (junto con los techos altos) se consigue que la temperatura de la bodega baje varios grados y se mantenga la humedad para que el velo de flor se mantenga en los vinos. Creo que ya me estoy metiendo en términos técnicos, que es posible que explique más adelante.

Después de visitar varias de las estancias de la bodega, y escuchar con atención la explicación de la guía, tocó hacer una degustación. Probamos 5 vinos (tengo que decir que yo tuve que utilizar una escupidera… eran las 12 del mediodía, y no tenía el cuerpo para mucho trote…), así que probamos Manzanilla de Sanlúcar, Amontillado, Oloroso, Cream, y Pedro Ximénez. El Cream es una mezcla de 80% de Oloroso (vino seco con un envejecimiento de muchos años, y solo crianza oxidativa), y 20% de PX. Así que es un vino sutilmente dulce que combina los complejos aromas del Oloroso con las notas a pasas e higos secos del PX. A nivel de curiosidad sobre el Pedro Ximénez, la gente de Jerez lo pronuncia Pedro Jiménez (aunque se escriba con X, así que si ellos le llaman así, yo también, allá donde fueres….)

Y poca cosa más… solo que disfrutéis de las fotos de esta maravilla de bodega, que a nivel de información, ahora mismo pertenece al grupo Paternina, por eso aparecen varias botas (en Jerez a las barricas se les llama botas) serigrafiadas con Paternina.

Gutiérrez-Colosía (http://www.gutierrez-colosia.com/)

Después de visitar la primera bodega de las que visitaríamos en los siguientes días en Jerez, volvimos para El Puerto a visitar Gutiérrez-Colosía, justo al ladito del puerto de El Puerto (ya empezamos con los juegos de palabras…). En esta bodega no es necesaria la reserva para hacer la visita, simplemente hay que ir a las horas convenidas, y te hacen la ruta por en medio de los arcos, las botas de fino, amontillados, olorosos, brandies, etc, etc… Gutiérrez-Colosía ya es una bodega un poco más tradicional del Marco de Jerez, con techos súper altos, moho en las paredes y columnas (este moho proviene de la humedad y de un hongo que se come el alcohol…), el albero en el suelo, mientras haces la visita aparece un capataz para probar el fino, etc, etc… Como en casi todas las bodegas de Jerez es natural ver algunas botas firmadas por personas destacadas o famosas, en esta bodega me interesó en especial la firma de Josep Roca, uno de los grandes sommeliers del mundo.

Una vez que visitamos las diferentes salas de la bodega, tuvimos que hacer la cata de sus productos. Menos mal que esta vez nos pusieron patatas fritas, cacahuetes y cosas para picar mientras saboreábamos 5 de las maravillas que se elaboran en esta bodega. En nuestro recuerdo quedará la absurda anécdota de estar sentados preparados para probar los vinos, y la guía queriendo encender más luces apagó las que estaban encendidas, con lo que no se me ocurrió otra cosa que decir: “Cata a ciegas”… festival del humor….

A parte de los vinos y brandies, también hacen vinagre DO Jerez, del que me traje una botellita de uno envejecido en botas de Pedro Ximénez y tengo que decir que está increíblemente bueno. La gente compra ese sucedáneo de vinagre balsámico de Módena (el de verdad es casi imposible comprarlo por precio, y porque es difícil que llegue a estos lares), y no prueba los vinagres de Jerez que son cualitativamente mucho mejores que esas emulsiones extrañas de supermercado y marca blanca.

Como alguna que otra bodega de por aquí, también venden vinos a granel… nos quedamos con las ganas de comprar algo a granel de esta bodega, pero era justo el primer día de bodegas y queríamos controlarnos… Luego nos arrepentimos, sobre todo yo, ya que tuve que aguantar varios días a un pesado a mi lado repitiéndome que quería comprar vino a granel… Obviamente, al cabo de un par de días, mientras pasábamos con el coche por delante de otra bodega que vende vinos a granel (Grant, no la pudimos visitar), eché del coche al pesao (casi en marcha) y le obligué a comprar vino a granel (solo compró dos litros de fino…, mucho ruido y pocas nueces…).

Fernando de Castilla (http://www.fernandodecastilla.com/)

Después de comer en el apartamento una pasta hecha rápida y sin medios, nos tocaba visitar otra bodega en Jerez, en este caso, Rey Fernando de Castilla, todo un descubrimiento. La verdad es que yo ya había probado sus vinos, un fino con cierto carácter y un Pedro Ximénez interesante, pero mi hermano no la conocía. Y lo curioso es que nos sorprendió a los dos. Nos recibió el que vendría a ser el responsable de relaciones públicas y marketing de la bodega, un paisano muy simpático (no recuerdo el nombre, espero que me pueda perdonar) que con una tiza en mano y ayudado de las botas de la bodega nos explicó el abanico de los diferentes vinos de Jerez, desde los más secos hasta los más dulces, como se elaboran, envejecen, las características de cada uno de ellos, etc, etc….

Fernando de Castilla es una de las bodegas más pequeñas que visitamos pero sus vinos son unos de los de más calidad del Marco de Jerez. Tiene dos gamas de vinos (como casi todas las bodegas de Jerez), el Classic (el “barato” para entendernos…) y el Antique (no me quedan palabras para definirlo…). Los que yo había probado en Barcelona eran de la gama Classic, y ya el fino no tenía nada que ver con el resto que puedes encontrar en supermercados, así que probamos los de la gama Antique, y coincidimos con nuestro anfitrión en que la única palabra que podemos utilizar para definirlos es “elegantes”. Eso sí, el más barato de la gama, el Fino Antique, vale sobre los 18 € la botella de 50 cl. No pude resistirme y me traje una de Fino Antique y una de Amontillado Antique.

Mientras nos iba explicando los diferentes tipos de vinos que elaboran en la bodega, cogió dos catavinos, una venencia, y empezó a servirnos el amontillado, el palo cortado (uno de los vinos más caros de elaborar), oloroso, PX, brandy, y no recuerdo nada más… El fino no lo probamos de la bota, para no romper el velo de flor con la venencia, así que lo tuvimos que probar en la sala de visitas. Ya sé que ahora os estaréis preguntando que qué es eso de la “venencia”. Pues bien, es ese artilugio que utilizan los capataces de las bodegas de Jerez para sacar el vino de las botas y poder catar los diferentes vinos, seguro que la habréis visto en fotos, reportajes, etc, etc…

A parte de la visita a la bodega, la explicación, la cata de los diferentes productos sacados directamente de las botas, y venenciados como buenamente pudo nuestro guía, otro de los detalles que nos sorprendió de esta maravillosa bodega es que si comprabas algún producto no te cobran la visita. Como recomendación solo me queda decir que, si os encontráis algún producto de Rey Fernando de Castilla, probadlo, y si os queréis gastar un poquito más y tenéis delante de vosotros algo de la gama Antique, os aseguro que no os arrepentiréis de la compra.

Lustau (http://www.lustau.es/)

Otra vez en el centro de Jerez, nos volvemos a encontrar con otra maravilla. Lustau. Seguro que a muchos de vosotros os suena, ya que es una de las firmas más comerciales de Jerez, y que hace unos de los mejores vinos de la zona por relación calidad precio. Allí nos recibió la guía y dos becarias que estaban haciendo prácticas, y nos hicieron la típica ruta enseñándonos las barricas, explicándonos el sistema de soleras y criaderas, la crianza bajo velo de flor, etc, etc… vaya, podría parece que es más de lo mismo, pero ciertamente no es así, cada bodega es diferente y tiene su encanto.

En ésta por ejemplo vimos una remesa de botas supernuevas (chocante en este ámbito) y antes de preguntar por qué tenían botas nuevas, la guía se nos adelantó y nos explicó que son botas compradas por Jameson (la destilería de whiskey irlandes), y traídas a Jerez para que puedan ser envinadas. Y es que una de las características de los whiskies escoceses y whiskeys irlandeses es que deben envejecer en botas enviandas, ya sea de Porto, Jerez, etc, etc… así que al principio, las tienen en Jerez, y cuando ya tienen suficiente chicha en su madera, se van para Irlanda, Escocia, Kentucky, Tennesse, etc, etc… Al final de la visita, obviamente hicimos la cata de 6 vinos de la bodega. Claro, no nos podíamos ir de allí sin probar dichas joyas.

Williams & Humbert (http://www.williams-humbert.com/)

Desde que entré en la web de Williams & Humbert tenía ganas de hacer la visita a la bodega. Ahora me gustaría hacer un inciso, ya que igual os sorprende el nombre de esta bodega, ya que no tiene mucho de español. Como ya he dicho, los vinos de Jerez se consumen casi más fuera del país que dentro, y sobre todo por los ingleses. Al descubrir dichos vinos, muchos ingleses con un poco de dinero se fueron para Jerez y compraron bodegas, se asociaron con algún bodeguero, invirtieron, etc, etc… por eso muchas firmas tienen nombres ingleses (algunos castellanizados) como Williams & Humbert, Domecq, Osborne, Byass, etc, etc…

Pues como iba diciendo antes de irme por los cerros de Úbeda, quería visitar esta bodega ya que se dice que es la más grande de Europa. Realmente es algo descomunal, por grande y arquitectónicamente hablando. De hecho dentro de la misma bodega tienen una zona donde ciertos días a la semana te obsequian con un espectáculo de doma de caballos. Tuvimos la suerte de coincidir en uno de esos días, y la verdad es que se te ponen los pelos de punta, ver a esos preciosos animales danzar de esa manera.

Esta vez íbamos acompañado por un grupo de jubilados, con lo que la visita no fue tan personal, pero bueno, como la teoría ya nos la sabíamos, pues aprovechamos la visita para hacer un bonito reportaje fotográfico, y acabar probando una muestra de los productos que elaboran. Sin duda vale la pena visitar esta bodega.

Tío Pepe (http://www.bodegastiopepe.com/)

Esta sí, esta marca la conocéis todo el mundo. Poco puedo decir de ella… Pero lo puedo intentar. No solo aquí, Tío Pepe se conoce en todas partes. Tampoco es necesario reservar visita, así que fuimos a una de las franjas horarias que hacían visitas, y nos encontramos la sala de espera llena de guiris. De hecho se hicieron dos grupos para la visita, uno en inglés y otro en castellano, pues bien, el 80% de las personas que estaban allí para la visita, se fueron en el grupo de habla inglesa. Para la visita en castellano éramos unas 10 personas, de las cuales 3 o 4 eran franceses que se sentían más cómodos con el castellano que con el inglés.

También es un complejo supergrande, te ponen una peli en la que un actor hace el papel de Tío Pepe, y cuenta como su sobrino Manuel María González Ángel fundó la bodega y le puso a su vino más preciado el nombre de su tío. Después de la peli, nos subimos a un trenecito que nos llevó por los distintos edificios de la bodega, la destilería, zona de barricas, la copa del ratón… Sí, cuentan que hace unos años hubo un capataz que vio un ratoncillo por la bodega, y le daba de comer, y dijo…, pues también habrá que darle de beber, así que le puso una copa en el suelo con vino, y una escalerita para que el ratoncillo subiera por ella y pudiera beber de la copa… La verdad es que tienen colgadas varias fotos donde se ve al ratoncillo en cuestión subir y beber de la copa… Curioso cuanto menos.

Al ser una de las bodegas más conocidas puedes perder horas y horas buscando la barrica que han firmado tus ídolos… Bobby Charlton, Steven Spielberg, Orson Welles, Picasso, Serrat, Paco de Lucía, etc, etc…. Tuvimos la suerte de ser acompañados por una guía un poco particular, muy divertida, pero que a veces nos daba miedo… Hubo un momento en que Sergio le dijo que si podía hacer fotos, y ella levantando mucho la voz y con expresión como de enfadada dijo algo así: “Claro!! Ya os lo he dicho antes!!! Si queréis hacer fotos, todas las que queráis, y si salimos de alguna estancia y estáis haciendo fotos me lo decís y os esperamos!!!”. Mi hermano se quedó acojonado…. Pero la verdad es que nos pudimos reír mucho con ella.

Lo que no me gustó nada, es que en la tienda de la bodega, se habían pasado con los precios. Siendo una marca comercial tan conocida, ya sabes lo que vale una botella de Tío Pepe en el súper, pues allí 1 euro más cara… y del Brandy Lepanto ni hablemos, me asusté, y es que hacía poco había comprado una botella como regalo de cumpleaños para un amigo, y allí la misma botella valía como 15 euros o más por encima de lo que me costó a mi… Todo estaba inflado para los extranjeros. Así que fue la única bodega a la que no le compramos nada, excepto un pin que compró Sergio, y yo unos posavasos de recuerdo. Pero aun así, vale la pena la visita ya que la hacen muy divertida, amena, y la verdad es que es una gran bodega.

Fundador Pedro Domecq (http://www.bodegasfundadorpedrodomecq.com/)

Otra de las maravillas de Jerez. Después de todas las bodegas que habíamos visitado, creíamos que no nos podríamos sorprender más, cuán equivocados estábamos. Es otra de las bodegas que ahora está en manos de un grupo extranjero, en concreto del grupo Beam (no sé si os suena el Kentucky Bourbon Jim Beam…). Es un complejo gigantesco, con varios edificios, calles, patios, etc, etc… de hecho nos contó la guía que la bodega antes era solo un edificio y que vino no sé que noble a visitarla y cerraron las calles de alrededor, conviertiéndose, con el tiempo, en parte de la bodega, con lo que vas paseando por las calles con sus nombres, aceras, etc, etc… todas ellas cubiertas con parras de uva que en verano dan una sombra muy agradecida.

Poca cosa puedo decir ya de la bodega que no haya dicho de las visitas anteriores, así que simplemente os dejo disfrutando de las fotos.

Real Tesoro – Grupo Estévez (http://www.grupoestevez.es/)

Las bodegas Real Tesoro, más que una bodega, es un complejo descomunal. Durante la visita te llevan por las cuadras, donde ves los caballos de la familia, los coches de caballos que utilizan para los días de feria (muy antiguos y muy bien restaurados), la planta embotelladora, las diferentes salas de botas con muchas referencias a Lola Flores (amiga de la familia), el museo de la familia donde tienen varias colecciones privadas de Picasso, Botero, Tàpies, etc, etc… Y luego, pues a probar los productos en uno de los patios cubiertos de la casa central. Impresionante.

Manzanilla La Cigarrera (http://www.bodegaslacigarrera.com/)

Obviamente, estando en Jerez, no podíamos dejar de visitar una bodega de Manzanilla en Sanlúcar de Barrameda. La Cigarrera es una bodega pequeña en el centro de Sanlúcar fundada por un catalán, en la que nada más llegar, entras por un patio emparrado por cepas de una cierta edad, con un pozo en medio, un gatete y una taberna (a esas horas de la mañana estaba cerrada, sino alguna tapilla de pescaito frito hubiera caído…). La guía nos explicó un poco la diferencia entre la Manzanilla de Sanlúcar y los finos de Jerez y el Puerto, nos enseñó las diferentes salas de botas, y obviamente probamos los productos que elaboran.

Una visita diferente, ya que por tamaño no tiene nada que ver con las grandes catedrales que habíamos visto hasta ahora.

Osborne (http://www.osborne.es/)

Otro mito: Osborne. No me voy a meter que si el toro por aquí, que si el toro por allá… Voy a hablar de la bodega, una de las pocas que está en El Puerto. Gran complejo, y lo que no me gustó es que empezaran la visita 5 minutos antes de la hora, ya que llegamos un poco justos, dejé a mi hermano para que entrara y dijera que yo llegaba enseguida, ya que estuve dando vueltas con el coche hasta que encontré un sitio para dejar el coche, y claro, cuando entré ya había empezado lo más chulo (de cara a los visitantes) que vimos de las diferentes bodegas. Nada más llegar, te ponen alrededor de una bota, y te hacen coger una venencia y a ver si eres capaz de llenar un catavinos… Total, yo no lo pude hacer, ya que llegue corriendo y con un poco de mala leche porque no me habían esperado, pero por lo menos pude hacer fotos a Sergio intentando imitar a esos profesionales de la venencia. Luego me confesó que lo que había en la bota no era fino, sino agua… menos mal, porque con la de litros que desperdiciaron los visitantes que querían probar….

Nada más llegar te ponen una pegatina de un toro sobre fondo rojo en la solapa, para saber si eres del grupo de visitas, y claro, como no es conocida ni nada Osborne, pues éramos ciento y la madre. Lo bueno de estas visitas multitudinarias siempre te encuentras al sabelotodo de turno, con lo que yo seguía al grupo pero pasaba de escuchar las conversaciones. Menos mal que la guía era muy buena y muy simpática, y supo “lidiar” con esta clase de sabiondos… En fin, que hay gente para todo…

Y bueno, al final de la visita, te ponen alrededor de una mesa con algo para picar y varias botellas para degustar, así que no acabó tan mal la cosa. Bonita bodega, buenos vinos y buena gente, recomendable por si os queréis hacer alguna foto intentando venenciar un fino en un catavinos.

2 pensamientos en “Bodegas del Marco de Jerez

  1. Hol Cástor. Me encantó este paseo tuyo por distintas bodegas del marco de Jerez. Gracias por toda la información que nos ofreces más allá de los típicos tours para turistas.
    Me considero uno de los que se han caído del guindo con los vinos de Jerez, Sanlúcar y el Puerto. Solo conocía los más comerciales hasta que probamos los de gama más alta y fue ahí cuando me enamoré de estas joyas tan poco conocidas en nuestro país.
    Tengo intención de visitar la zona próximamente y me encantaría que, dada tu experiencia, de entre las bodegas que visitaste pudieras recomendarme un par de ellas tanto por el interés de la visita como por la calidad de los vinos que atesora.
    Por cierto, se dice Pedro “Jiménez” porque en castellano antiguo el fonema “j” se representaba como “x”, igual que México o Axarquía.
    Un abrazo y gracias

    • Hola Enrique,

      Muchas gracias por tu comentario. Si váis por la zona, cualquier bodega que visitéis os valdrá la pena, pero bueno, os puedo recomendar Williams & Humbert en Jerez (dicen que es la bodega más grande del mundo, y aunque las visitas están masificadas, vale la pena verla), Gutierrez-Colosía en el Puerto, Fernando de Castilla en Jerez también (aquí tuvimos la suerte que la persona que nos hizo la visita nos dio a probar casi todos los tipos de vino directamente venenciados de las botas…). Y bueno, para variar un poco, alguna de Manzanilla de Sanlúcar, nosotros estuvimos en la Cigarrera, que es pequeña y así podéis ver las diferencias entre los grandes monstruos como Williams & Humbert, y una bodega familiar.

      De todas maneras, visitéis las que visitéis, seguro que lo disfrutais.

      Salud y vino!

Deja un comentario