Pouilly Fumé Bertrand Jeannot et Fils 2012 – Tartar de atún

Hoy es un día especial, y tenía ganas de probar un vino especial. Pero claro, tenía el hándicap de hacer una cena especial… Sí, todo era muy especial… El vino en concreto era un Pouilly Fumé, no de los más caros, sino más bien de un precio controlado, creo que se podría encontrar por unos 20 euros, aunque desconozco la dificultad de conseguirlo en nuestro país, ya que me lo trajeron los de Wineissocial, unos chicos muy majos que por 20 euros al mes te envían a casa dos botellas de vino muy interesantes… Pero bueno, a lo que iba, quise descorchar el Pouilly Fumé de Bertrand Jeannot et Fils, para poder probar un gran Sauvignon Blanc de la Loire, y qué mejor para acompañarlo que un tartar de atún sobre un lecho de aguacate. Y es que estoy muy orgulloso de este sencillo plato, ya que es muy fácil de preparar, y los resultados son increíbles.

Esta foto puede resumir todo el festín que nos pegamos:

Empezaré hablando del tartar de atún, un plato frío, en el que la base es encontrar unas rodajas de atún fresco que den el pego (alguna vez lo he intentado con atún congelado, pero la verdad es que no es lo mismo…). Para empezar se prepara la salsa para marinar el atún, yo utilicé un poco de salsa de soja, aceite de oliva, wasabi, jengibre fresco, sésamo (negro y tostado), pimienta y sal. Lo metí todo en un bol, lo removí y le eché el atún en daditos pequeños con cebolla tierna rayada (si tienes maña se puede poner la cebolla cortada en trocitos minúsculos). Lo removí para que se empapara todo de la salsilla y a la nevera durante una media hora. Al ser un plato frío me gusta meterlo en la nevera, ya que normalmente se suele comer cuando hace calorcillo, y si se deja fuera de la nevera, estaría a temperatura ambiente y claro, no sabe igual…. Para la base, se tiene que hacer daditos de aguacate madurillo, meterlos en otro bol, un poquito de sal, y el jugo de media lima (o entera si es pequeña). La lima le da un toque de acidez y sabor al aguacate muy interesante…. Y también se debe meter en la nevera la misma media hora que el atún. Una vez que ha pasado esa media hora, toca emplatar, que es lo más complicado de la preparación de este suculento plato, ya que mola mucho tener un molde de aluminio y hacer una especie de timbal, en el que la base será el aguacate y se completa con el atún. Para decorar se escoge un par de ramitas de cebollino, y un poco más de cebollino en trozos esparcidos aleatoriamente acompañado de sésamo tostado y sésamo negro. Y ya está, un plato sencillo, rápido y que hará la delicia de una cena especial con la pareja o con quien se quiera. Buscad la receta más detallada por el google, y veréis que se le puede echar otras especias darle otra forma, etc, etc… eso ya os lo dejo a vuestro libre albedrío.

Así os debería quedar, más o menos, no vayamos a ser más papistas que el Papa….

Una vez tenemos el plato medio preparado en la nevera y esperando a ser servido, vamos descorchando el vino. Como ya he dicho el Pouilly Fumé es uno de los mejores Sauvignon Blanc del mundo, y aunque éste sea uno de los asequibles, os voy a hacer una pequeña nota de cata que seguramente os ayudará a atreveros a probarlo.

Se trata de un vino blanco de color amarillo pajizo pálido, con una potencia aromática destacable que nos aporta aromas vegetales recordándonos a sotobosque, césped recién cortado, frescura matinal en el campo y aromas anisados frescos. Unos aromas que ya intuyen lo que nos va a pasar en la boca, donde lo primero que notamos es una entrada golosa y potente que ya nos advierte que no es un vino de los que estamos acostumbrados. Destacan una acidez más que notable y un grado de alcohol medio-alto, haciendo la suma de las dos características un conjunto de complejidad y cuerpo asombrosamente agradables y redondos. Su aromaticidad queda plenamente demostrada en el retronasal, donde se encuentran los mismos aromas que en nariz potenciados por esos grados de más del vino en la boca. Nos proporciona un final largo y ligeramente amargo que en vez de proporcionar molestia alguna ayuda a la persistencia del vino en el paladar. En una palabra, excelente. Para mi gusto claro… esto de los vinos es lo que tiene, igual a mi me gusta mucho y después no cumple con vuestras expectativas…. Por mi parte, solo me dieron ganas de seguir probando más Pouilly Fumés, y cuanto antes mejor.

Y la pequeña joya es esta:

Pues esto ha sido todo por hoy, solo os aliento a que os atreváis a preparar este tartar de atún, y lo acompañéis con un buen vino… Si es un Pouilly Fumé, no os arrepentiréis.

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