Cap de Ruc Blanc 2012 – Guiso de rape y almejas

Se define la cata de un vino como la descripción sensorial del mismo, definiendo las sensaciones (valga la redundancia) que te produce a nivel visual, olfativo, y gustativo. Aunque hay veces, que cuando catas un vino, entran otros factores, también sensoriales (o extrasensoriales según se mire…) pero más relacionados con el corazón, como el amor a una tierra, a una gente, a un entorno, a un recuerdo… Por eso son tan importantes las catas a ciegas, para poder definir un vino simplemente por lo que es, sin tener en cuenta esos detalles extrasensoriales que pueden llegar a condicionar si un vino te gusta más o menos.

Y vosotros diréis, a qué viene tanto rollo… Pues porque os voy a hablar del Cap de Ruc Blanc. Un vino de la DO Montsant. Esta denominación de origen se encuentra dentro de la comarca del Priorat en Tarragona, y obviamente, en esta comarca se puede encontrar también la DOQ Priorat, una de las grandes denominaciones de origen dentro del espectro vinícola, admirada y elogiada por expertos y aficionados. Me gustaría hablaros un poco más de la comarca, de sus pueblos, de sus montañas, de sus suelos, de sus viñas en terrazas y “costers”, de su gente, de su gastronomía, pero no lo voy a hacer, ya que la única manera que entendáis y améis la zona es visitándola, así que haced la maleta, y acercaros un fin de semana cualquiera, o escoged una de sus múltiples ferias del vino, como la de Poboleda o Falset, en la que tendréis la oportunidad de conocer sus vinos y sus productos más preciados.

Respecto al vino, pues me va a ser difícil decir algo objetivo, ya que les tengo bastante cariño, y me cuesta mucho hablar del vino sin poner demasiado sentimiento. Es uno de los vinos que hace el Celler Ronadelles, una pequeña bodega situada en Cornudella del Montsant, pueblo digno de ver, con su cooperativa modernista, muy cerca del pueblo medieval de Siurana, y rodeada de un magnífico paisaje montañoso y de unas vistas espectaculares vigiladas siempre por la atenta mirada del Montsant. Insisto en que tenéis que ir a la zona y particularmente a Cornudella, pasaros por la bodega para probar sus vinos y comed en el restaurante (Restaurant la Serra) que tienen los propietarios justo al lado de la misma, donde tienen un menu degustación con maridajes de sus vinos que tiene una pinta excepcional. Yo aun no lo he probado, pero seguro que la próxima que vaya por la zona como allí.

Es un vino blanco procedente de un cupage de Garnatxa Blanca y Macabeo de viñas viejas, y en la copa nos ofrece un color oro nuevo de una intensidad media/alta de una belleza digna de destacar. En el momento de acercarnos la copa a la nariz descubrimos unos aromas potentes a frutas blancas y tropicales donde destacan sobre todo los albaricoques, melocotones, algo de manzana golden y mango, unos aromas limpios que invitan a probar el vino lo antes posible. Así que casi inconscientemente lo probamos, y nos ofrece una entrada sedosa y golosa, dando paso a una evolución en boca donde destaca una acidez contenida, y buen grado de alcohol, dando un peso importante en el paladar. Una vez tenemos el vino a temperatura corporal en la boca, los aromas retronasales nos descubren notas de tostados y mantequillas muy sutiles, acompañados de esa maravilla de aromas tropicales detectados previamente en nariz. Y ya para acabar, una vez tragado, nos deja una sensación en la boca muy agradable durante bastante rato, invitando a un nuevo sorbo al cabo de unos minutos. Y lo mejor de todo, el precio, lo podéis encontrar por unos 5 euros, y si la tienda es enrollada, pues a lo mejor por un poco menos.

Personalmente me gustan principalmente los maridajes regionales, con lo que os voy a proponer que probéis este vino con un buen guiso de liebre con setas, ya que le vendría que ni pintado. Yo, como soy así de chulo, lo bebí con un guiso de rape congelado con salsa de almejitas, bastante sencillo de hacer y muy resultón.

Se hace un sofrito de ajo, cebolla y pimiento verde, se le añade vino blanco (obviamente el mismo con el que acompañaréis el plato) agua y pimienta negra molida, y se deja cocer durante unos minutos. Seguidamente se echa el rape troceado en rodajas previamente enharinado y las almejas, y se deja cocer todo junto unos 10 minutos… Justo antes de sacar del fuego, se le puede echar un poco de perejil picado, y a comer. Pues eso un plato fácil y muy resultón, aunque todo hay que decirlo, la próxima vez me gastaré un poco más de pasta y compraré rape fresco….

Y así me quedó el bodegón, no está nada mal, creo yo…

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