Teatre sobre la Marcha

Después de un tiempo sin aumentar los posts del blog, he decidido abrir una nueva  sección, en la que intentaré que participe el mayor número de personas en ella. Y ¿cómo  puedo conseguir este reto? Pues haciendo catas de vino guiadas y a domicilio.

Para esta primera cata he utilizado a mis compañeros y sin embargo amigos del grupo de  teatro “Teatre sobre la Marcha” como conejillos de indias, y la verdad sea dicha, la cata  salió bastante bien. Si queréis conocer un poco más al grupo de teatro, solo tenéis  que daros una vuelta por el blog y veréis las cosas que vamos haciendo:  http://teatresobrelamarcha.blogspot.com.es.

Con respecto a las catas guiadas y comentadas, era un proyecto que hacía tiempo que  quería desarrollar, y ahora es el momento, así que, si después de leer este post, os gusta  lo que habéis visto, y queréis que os haga de maestro de ceremonias para una cata de  vinos entre amigos, conocidos, familiares, etc, etc… solo os tenéis que poner en contacto conmigo (josecastor@losvinosdecastor.com) y os atenderé gustosamente.

Y así, sin más dilación os voy a relatar la experiencia sensorial que nos proporcionó está  cata. La planteé como una degustación de 8 vinos (4 blancos y 4 tintos) con sus correspondientes quesos. Cabe decir, que al final probamos otro vino que me regalaron y  dejamos de probar 2 de los que había traído preparados, con lo que a la próxima cata la plantearé para catar a lo sumo 7 vinos, ya que a partir de esa cantidad los asistentes ya tienen los sentidos un poco distorsionados…

Antes de empezar con la cata propiamente dicha, e intentando detener las ganas de probar los vinos de los asistentes, les hice una pequeña introducción al mundo del vino, hablando de la historia y orígenes del vino, anecdotas, conceptos básicos, y explicación  de lo que es la cata del vino, así como de sus distintas fases. Es decir, lo que viene a ser un poco de teoría que nunca esta de más saberla. Y después de ese rollo de teoría,  empezamos a beber, quiero decir, a catar….

El primer vino que se prueba en una cata de vinos, suele ser un vino de ataque, que despierte los sentidos, y para ello elegí el Viña Pati de Rueda. Es un coupage de Verdejo y Viura que se puede encontrar en el Lidl por unos 1.8€ la botella, y hay que decir, que por ese precio no está nada mal este DO Rueda. Aromático y con una acidez notable que hace toda una delicia el maridaje con la Tetilla gallega. Un queso de leche de vaca de pasta blanda, cremoso y con un toque de acidez justo que junto con el vino hacen una pareja digna de mención.

Seguimos con un vino de una Cooperativa que, particularmente, me gusta su forma de hacer las cosas. Fue el Blanc de Seré de la Cooperativa L’Olivella, de la DO Costers del Segre. Es un coupage tradicional de Macabeo, Parellada y Chardonnay, que proporciona una intensidad aromática interesante, así como una acidez y una consistencia en boca notables. Para acompañar a este vino elegí un queso también catalán. El Garrotxa es un queso de leche de cabra con corteza enmohecida, que proporciona un sabor suave, ligeramente ácido y con toques lácticos y dulces.

Para el tercer vino me decanté por un Gewürztraminer. No es fácil encontrar buenos Gewürztraminer a precios asequibles en el país, así que me decanté por la opción fácil y ganadora yéndome al Somontano para degustar el Gewürztraminer de Viñas del Vero, que por unos 9€ tuvimos la oportunidad de degustar uno de los grandes vinos de este país. No voy a relatar las maravillas de esta variedad de uva, solo os animo a que, los que no la conocéis, la descubráis. No os dejará indiferente…. Para acompañarlo, pues qué mejor que un Majorero, un queso de cabra que nos llega desde Fuerteventura. Con la corteza frotada con pimentón picante, nos proporciona una sensación en boca realmente sorprendente. Al igual que el Gewürztraminer, si no lo habéis probado, no sabéis lo que os perdéis.

El cuarto vino lo tenía que poner en la cata porque sí, porque amo la comarca del Priorat, porque me gusta la DO Montsant, porque el pueblo de Cornudella de Montsant es una maravilla, y porque la gente del Celler Ronadelles y Restaurante la Serra son muy majos. Es un coupage de Garnatxa Blanca y Macabeo, y concretamente la añada del 2013 que probamos, ofrece ya cierta complejidad por la fermentación en barrica y posterior corta crianza con sus lías. El queso que acompañó a este vino fue un Idiazabal Ahumado, que armoniza muy bien con los aromas de tostados y mantequillas del Cap de Ruc Blanc.

Para empezar con los vinos tintos, qué mejor que un buen Cabernet Sauvignon. En concreto elegí el He·Ma de la bodega Mas de L’Abundancia de la DO Montsant. Al Cabernet lo acompañan un 10% de garnacha y un 20% de cariñena, para acabar de redondear este delicioso vino. En nariz nos ofrece una variedad de aromas, predominando la fruta roja fresca, y como no, se percibe la tipicidad del Cabernet maduro con notas de pimientos rojos asados. En boca nos encontramos una buena acidez, y unos taninos medios y maduros que proporcionan un vino de buen cuerpo. Lo acompañamos con un Brie, conocido por todo el mundo. Un queso de leche cruda de vaca, de pasta blanda, y corteza enmohecida que marida perfectamente con el Cabernet.

El siguiente tinto que catamos fue el Pinturas DOCa Rioja, y es que, en ninguna cata que se precie puede faltar un buen Rioja. Qué decir de este vino, pues que es un Crianza de Rioja clásico, una apuesta segura para cualquier plato que queramos acompañar. Buena intensidad de aromas que nos recuerdan a especias como la pimienta, nuez moscada, clavo, sobre un fondo de fruta negra madura. Vamos, lo que viene a ser un Tempranillo de los de toda la vida. Y para acompañarlo opté por un queso de pasta cocida como es el Comté. Es uno de los quesos que desde que lo descubrí, me fascinó, y siempre que puedo lo recomiendo a mis amigos, o bien lo pongo en una cata. Los aromas que nos proporciona este queso, así como sus sabores, combinan a la perfección con este Rioja elegido para esta ocasión.

Y ya para finalizar la cata, degustamos el Calandria. Este vino no dispone de  Denominación de Origen, ya que viene directamente del bodeguero (Bodegas Belote), que se lo regaló a una de las asistentes para que lo probáramos. La etiqueta nos  proporciona poca información, ni variedades de uva, ni método de elaboración, ni crianza. La cata del mismo nos dejó unos aromas a frutas negras maduras, especias y toques balsámicos… así que, a bote pronto, me aventuré a decir que era un Sirah, pero ahora que miro la web, veo que es un coupage de Pietro Picudo y Tempranillo, con una crianza de 12 meses en barrica. El precio de la botella estará por unos 5€, y la verdad, la relación calidad precio, no está nada mal. Para acompañar este vino, optamos por un queso tipo Valençay. Realmente no era un Valençay, ya que en la quesería no tenían, y nos  recomendaron uno muy parecido. Leche de cabra, de pasta blanda muy cremosa, y con la corteza enmohecida. Cabe decir que el maridaje tampoco estuvo nada mal.

Y eso fue todo, me quedaron en el tintero dos o tres vinos más que me hubiera gustado catarlos, pero el hambre había empezado a hacer acto de presencia, y el alcohol, tanto bebido como olido empezaban a hacer mella, así que me los reservo para una  próxima cata.

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