Bodegas de la Ribeira Sacra

Hablar de la Ribeira Sacra es hablar de paisajes, carne gallega, gente, pero a lo que estamos, hablemos de vino. Bodegas pequeñas, variedades autóctonas, poca producción y mucho sacrificio para cuidar la viña y vendimiar sus frutos.

Os contaré algunas de las cosas que nos pasaron visitando alguna de las bodegas de la DO Ribeira Sacra, aunque se han colado un par de bodegas de DO Valdeorras, que por ahora no voy a hacer un apartado a parte, valga la redundancia, cuando vuelva por la zona, haré un monográfico de Valdeorras.

Adega Domino do Bibei (http://www.dominiodobibei.com)

Después de comer en Castro Caldelas, nos fuimos a la bodega ya que habíamos quedado con David (la persona que nos enseñaría la bodega) a las 5 de la tarde. Con sus indicaciones llegamos al punto de encuentro y al cabo de un rato llegó él derrapando con un Land Rover. Nos subimos todos en el Land Rover, y empezamos a subir por los caminos de las viñas. Impresionante excursión por caminos que ni siquiera las cabras se atreverían a pasar, de hecho yo iba en la parte de atrás del Land Rover dando saltos por culpa de los baches y las piedras del camino. Durante el recorrido fuimos parando y bajando del Land Rover, entrando en la viña, escuchando las explicaciones de David, y probando las diferentes variedades que cultivan.

Llegamos luego a la bodega que nos abrió para nosotros, nos explicó la vinificación que hacen, nos mostró las distintas salas, y una cosa muy curiosa, nos enseñó los huevos. Unos huevos de cemento para hacer la fermentación y posterior crianza biodinámica de los vinos blancos…, no seáis mal pensados. Yo ya sabía de la existencia de estos huevos, de hecho, ya los había visto en otra bodega, y sabía de su funcionamiento, pero el resto de la gente se quedaron boquiabiertos cuando vieron esos 6 o 7 huevos gigantes (de unos 700 litros) todos de hormigón, y cómo fermenta el vino blanco dentro de ellos. ¿Qué nos tocaba hacer ahora? Pues probar el vino de los huevos, claro. David cogió una pipeta, una copa para cada uno de nosotros y nos dio una muestra del godello que estaban criando en los huevos. Increíble, fantástico, con una sedosidad que solo la crianza en sus lías saben dar al vino blanco… Pero nos contó que no hacen varietales, sino cupages con treixadura, albariño y alguna variedad autóctona más, para mejorar si cabe dicho godello. Nosotros lo hubiéramos embotellado directamente.

Así son las viñas de la zona:

Los huevos:

Nos dio a probar también el mencía directamente de la barrica de crianza, y otra maravilla… Ya estábamos en otro estado sensorial cuando llegamos a la sala de catas. Y no se le ocurre otra cosa que sacar dos botellas del vino “comercial” que hacen ellos, el que sirve para pagar el colegio de sus hijos, como decía David. Lalama y Lapola, el mencía y el godello respectivamente que sacan a la venta. Dos vinos espectaculares, catados al revés, primero el tinto y luego el blanco, y es que en Dominio do Bibei hacen las cosas de otra manera. Sin palabras, lo mejor fue la conversación alrededor de la mesa.

La sala de catas:

Luego salimos con las copas llenas de vino afuera, nos subimos a uno de los tejados de la bodega, y David nos estuvo explicando el paisaje. Brutal.

Disfrutando del entorno, el vino, y las historias de la zona:

Como la tarde iba avanzando, y ya se intuía la noche, le dijimos si, ya que no nos quiso cobrar la visita, podíamos comprarle vino. Nos contestó un rotundo NO. Claro, nos quedamos todos extrañados, ya que estábamos en una bodega, donde había vino, en el fondo es un negocio, y que no nos quisiera vender vino, pues no era normal. Ante la cara de perplejidad de los cinco que allí estábamos, nos explicó el por qué no venden vino a la gente. Y es que son vinos tan delicados, que no se arriesgan a que gente que no tiene los medios necesarios compren el vino en la bodega, lo tengan en el coche durante horas de viaje, y que cuando lleguen a destino que no sea el mismo vino que ha salido de la bodega. Así que nos dijo, que si queríamos vino, que le hiciéramos un pedido en su web, que encantado nos los traería a Barcelona con portes pagados, y las condiciones adecuadas para transportar el vino. Entonces lo entendimos todo. Eso sí, conseguimos comprarle una botella de blanco y otra de tinto para estos días que estábamos por la zona poder comer y cenar con estos caldos. Grrrr……

Adega Cachín (http://www.casafelisamarcelle.es/bodega-cachin-turismo-rural-lugo-galicia.html)

Quedamos con César, el dueño de la bodega (de hecho el hijo del dueño), y nos dijo que nos pasáramos cuando quisiéramos, que si no estaba él, nos la enseñaría cualquiera de los que estaba por allí. Así que llegamos, y justo estaba él. Nos enseño la bodega, pequeñita pero funcional, y nos dio a probar sus vinos (Peza do Rei). El godello, el mencía joven, y el mencía crianza…. Madre mía qué vinazos!! Atónitos nos quedamos. Y nada, hablando y hablando nos dijo que también tenían un restaurante a unos 100 metros de la bodega, que hacían carnes a la brasa, y como era la hora de comer, con el vino nos había entrado el hambre, y encima el día anterior habíamos pasado por delante con las ventanillas del coche bajadas presenciamos el aroma de la carne a la brasa que hacen… pues le dijimos que para allá que íbamos. Nos reservó una mesa en la terraza, y nos dijo que para que nos saliera más barato que nos daba lo que había sobrado de las 3 botellas de vino que había empezado para que nos las bebiéramos durante la comida. Así que imaginaos… Tenían menú del día, y pedimos de primero un par de ensaladas y calamares a la romana. De segundo, carne a la brasa para 3 y churrasco para 2…. Sacaron los primeros, y los calamares en vez de ponerlos en un plato individual, los pusieron en una bandeja grande… Y de los segundos, pues nada, sacaron dos bandejas gigantes de churrasco al estilo gallego, y carne asada…. Flipamos sin más…. Y claro, nos sentimos un poco culpables por traer el vino de la bodega, así que le pedimos una botella de vino más… Y en eso que estábamos acabando la carne como podíamos, y vino la camarera, y nos preguntó si queríamos más carne…. Los cinco con cara desencajada dijimos al unísono: No, por Dios! (Otra de las frases de las vacaciones). Nosotros, que somos de buen comer y mejor beber diciendo que no a más carne, cómo nos vimos!…. Luego los cafés, y los orujos… licor café y de hierbas, caseros, en fin… esa tarde no pudimos más que quedarnos en casa bebiendo gintonics y jugando a las películas…

Escuchando a César:

Peza do Rei:

Antes de comer, en el restaurante:

Después de comer, no recuerdo donde:

Adegas A Coroa y Bioca (http://www.bioca.es)

Al día siguiente intentamos ir a ver la bodega A Coroa, en A Rua de Valedorras (cambiamos de DO)… es mejor olvidar este pequeño capítulo, ya que la mujer que organizaba la visita quiso tangarnos un poco, y hacernos pagar 25 € por una visita y un catering que le habíamos dejado bien claro que no queríamos… Así que pasamos de ver la bodega, y eso que nos dijeron que era de las más bonitas de la zona… No la podemos juzgar, ya que la susodicha mujer no trabajaba para ellos, sino que simplemente organizaba este tipo de eventos… Igual si hubiéramos ido a nuestro rollo la hubiéramos visto como una visita normal y corriente, y no hubiéramos salido con ese mal sabor de boca. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, y de camino de vuelta quisimos visitar otra bodega de la zona, ya que estábamos por allí… Pasamos por el pueblo de Petín, y allí entramos como el que no quiere la cosa a una bodega, Bioca. El caso es que claro, no habíamos llamado ni nada, y vemos que estaban haciendo la vendimia…. Así que le preguntamos a un señor muy amable que llevaba el tractor lleno de cajas de uva si podíamos ver la bodega, y nos dijo que le pillábamos en un mal momento, pero que bueno, que en cinco minutos se podía visitar. Fue casi una hora y media, nos enseñó la web de la bodega, donde tienen todos los premios que han ganado, nos dio a probar el godello que hace… De esos vinos que los pruebas y se te quedan en la memoria durante siglos… Total, que mientras el buen hombre se iba a seguir haciendo la vendimia, nos quedamos con unos amigos de la familia que nos estuvieron comentando las maravillas de la zona y de Tino (creo que se llamaba, discúlpame si no es así)… Le compramos una caja de 12 botellas del godello. Otro descubrimiento, que podéis pedir directamente en su web.